viernes, agosto 31, 2007 |
El fuego de los dioses |
El descubrimiento del fuego aconteció cuando una piedra arrojada por casualidad sobre unos leños y hojas secas arrancó una chispa que inflamó todo el conjunto.
-Ya era hora, la verdad. ¿Cuánto tiempo llevamos apilando leña y hojas secas por todos sitios sin utilidad aparente y baldándonos a pedradas como unos bestias?
-No sé. Yo hago lo que hacía mi padre, y su abuelo antes que él.
-¿En tu familia también soñábais el mismo sueño que os ordenaba hacerlo?
-Sí, a ver si ahora podemos dormir tranquilos de una puñetera vez, que ya se empezaba a hacer pesado. Lo digo por los sueños y por los cantazos en el cráneo desde amanecida.
-Bueno, pero lo de las pedradas podemos seguir haciéndolo, de vez en cuando, aunque sea por deporte. En el fondo era divertido.
Moraleja: De la atribución a la casualidad de un propósito nacieron los dioses; los héroes, de la paciencia, de la resignación ejercida valientemente, día a día.Etiquetas: Parábolas |
escrito por Ignacio Egea @ 2:22 p. m.  |
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