Hombrecillos verdes
Una visita en clave de humor a las imágenes clásicas de la ciencia ficción.
domingo, junio 04, 2006
La Historia Inacabable.

Cuentan los sabios, pero Alah es más sabio, que un poderoso rey llamado Shariar, señor de las islas de la India y de la China, tan cansado llegó a estar de las astucias de las mujeres, que tomó la determinación de desposar cada noche a una de las más hermosas de su reino, y hacerla degollar por la mañana.

Una noche fue su esposa la hermosa Sharizad, hija de su visir, que además de bella era astuta y sabia, y había leído las crónicas de todos los reyes antiguos desde Sikandar y las historias de todos los pueblos del pasado, y era muy elocuente y de agradable trato, y a cualquiera daba gusto oirla hablar cuando relataba una de las muchas historias que sabía, pero Alah conoce el final de todas las historias.

Y aconteció que Sharizad empezó aquella noche a contar al rey una historia que a
Shariar gustó mucho e interesó grandemente, y cuando llegó el alba, y Sharizad se calló discretamente, y el rey salió del aposento a despachar durante todo el día sus asuntos, éste decidió no hacerla degollar de momento, y esperar hasta saber el final de aquel cuento que trataba de unos viajeros, náufragos arrojados por la voluntad de Alah a una isla llena de peligros, de monstruos invisibles y de antiguos misterios.

Pero Sharizad no terminó su historia a la noche siguiente, porque ninguno de los enigmas que planteaba en su relato luego lo resolvía, y a cada vez que el rey le manifestaba su deseo de saber la solución de cualquier misterio, ella le planteaba otros dos que también dejaba sin aclarar, y como último recurso, si la astuta Sharizad notaba que el rey empezaba a impacientarse y a notar la argucia en que lo hacía caer su mujer, en la historia ella hacía aparecer de repente a un monstruo invisible cuya presencia inspiraba tal terror y cautivaba de tal modo la fantasía del rey que él olvidaba durante unas noches su voluntad de saber, aunque fuera tan sólo, la respuesta de uno de aquellos misterios.

Siendo así durante tantas noches que el rey Shariar nunca llegó a saber el final de ni siquiera una de aquellas historias, pero forzoso es reconocer que se mantuvo bastante entretenido, y por un gran número de noches, que a él se le antojaron interminables, ella le estuvo contando las aventuras en la isla del valiente y triste Sayid de Bagdag, que perdió a su amor por orden de su rey y que fue secuestrado por una bruja loca que estaba encerrada en la isla y que, tal vez, se
enamoró de él; de la sabia y callada Sun, de más allá de las islas de China, que estaba casada con un sicario al que siempre le era fiel; de la hermosa y astuta Katiya, que huía de la justicia del visir y que era ladrona; del bueno y sabio médico Yak al que a veces le atormentaba la sombra de su padre entre el boscaje; y del ingenioso Locke el calvo, al mismo tiempo sabio y loco, al que Alah devolvió el uso de sus piernas en el naufragio y al que la historia dejó aquel amanecer cuando Sharizad interrumpió su narración discretamente, a punto de abrir una trampilla en el suelo que se había encontrado, tras la cual nadie sabía lo que había, pero Alah conoce conoce todo lo que está oculto y sólo Él sabe el final de todas las historias.


Ilustración de Edmund Dulac.

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escrito por Ignacio Egea @ 12:46 p. m.  
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